martes, 29 de abril de 2008

Pastel de coliflores

Ingredientes:
1 coliflor mediana, ¾ de carne picada(ternera, jugosa), 400 g. de tomate frito (del que tenemos casero y congelado porfa), 1 paquete de queso rallado, Bechamel (con harina, leche y mantequilla), mantequilla para untar el fondo de la fuente y aceite.
Hervir la coliflor (troceada). Refreír la carne picada en un perol (con sal, pimienta opcional). Preparar la bechamel. (ahora no tengo tiempo de explicarlo, los que tengan termomix lo tienen fácil). Coger el molde del horno y untar la base con mantequilla. A continuación, comenzamos a extender las diferentes capas en el molde:
1ª capa de coliflor picada
2ª capa de tomate frito
3ª capa de queso rallado
4ª capa de carne picada refrita
5ª capa de bechamel
6ª capa de tomate frito
7ª capa de queso rallado

Luego, meter en el horno media hora tapado con papel de aluminio, luego destapar y gratinar, dejándolo reposar quince minutos. A ver qué os parece….

La coliflor debe actualizar su imagen

Creo que ella misma se ha quedado atrás y no ha avanzado con los tiempos, por no haber reivindicado sus derechos en base a sus propios valores. En tanto sus compañeras las hortalizas de color verde han desempeñado papeles notables en la alta cocina, asomándose a los diferentes medios de comunicación, ella ha estado relegada a los mercados de barrio. Tampoco los niños la encuentran simpática, de hecho la aborrecen. Recuerdo que fue la única verdura que mi hijo de pequeño se negaba a tomar, y que solo conseguí que lo hiciera añadiéndole tomate frito. (¡Vamos que si se la tomaba, estaría bueno…!.)


Pero estoy dispuesta a rehabilitar la coliflor, creo que se lo merece. Contiene gran cantidad de vitaminas y dicen los entendidos que es un potente antioxidante. Tiene múltiples preparaciones. Cocida y salteada con ajitos, y luego limón en el plato, está genial. Os la recomiendo.


Poned una coliflor en vuestra dieta, es una verdura tan importante o más que las otras, y solo es cuestión de añadirle complementos más actuales, un simple pret-á-porter, que actualice su look. Hasta aquí la campaña en favor de la coliflor. A continuación os doy una receta chulísima que probé hace muchos años, para que los niños la coman. (¡Qué lucha con que coman los niños!).

Encuesta: ¿qué piensas hacer para adelgazar este verano?

Si te empieza a apretar el vaquero y temes el momento de ponerte el bañador, supongo que ya habrás sacado tus propias conclusiones sobre cuantos kilos te sobran. Otra cosa es que lo asumas así de sopetón, o bien tengas prevista alguna decisión heroica para eliminarlos.

Comeencasa está siempre ávido de información (que es lo mismo que decir cotilla bloguero), y lanza otra encuesta entre sus lectores, como la que preguntaba sobre el lugar dónde se prefería almorzar. En esta ocasión, nos gustaría conocer de primera mano la profundidad de vuestro problema con el peso y las posibles acciones que vaís a realizar.

Ésta es la pregunta: ¿qué piensas hacer para adelgazar este verano?. Y éstas son las respuestas que te proponemos y que encontrarás arriba a la derecha del blog:

Nada: Estoy como un alambre
Me pondré a dieta por mi cuenta
Haré dieta con control médico
Haré mas deporte que Sergio Ramos
Veré las olimpiadas después de comer

Como veis, todo es posible entre los lectores de comeencasa. Porque lo importante es estar contento con uno mismo. Hombre, si de paso se come sano, algo habremos adelantado, y os recuerdo que ésta es la filosofía del blog: que aprendamos a comer bien todos los días, o al menos de lunes a viernes.

Aparte de vuestras respuestas, me interesaría mucho conocer distintas opiniones sobre el tema, consejos, trucos, etc., así que os ruego que hagáis comentarios con lo que pensáis sobre las dietas de adelgazamiento, sus ventajas e inconvenientes, etc. Estaré al tanto de vuestras declaraciones.

domingo, 27 de abril de 2008

Tomates aliñados

Ingredientes:

1-2 tomates (aconsejo la variedad Raff o el tomate de la huerta de tu primo, que seguro que también estará genial). Sal, vinagre, aceite y orégano molido.

Aquí no hay secreto, simplemente cortar los tomates muy finitos para su mejor presentación, y luego añadir sal, vinagre de Jerez u otro (poco) y aceite de oliva virgen extra. El orégano le dará un toque especial.

El tomate, una verdura de guardia

Siempre estamos insistiendo en este blog en la necesidad de consumir verduras diariamente, en almuerzo y cena si es posible, para acompañar tanto al guiso de legumbres como al estofado o al plato de proteína. La verdura es imprescindible para alimentarnos correctamente y sobre todo para no ganar peso.

El único problema es que cuando esta verdura se prepara como salteado, (judías verdes, coliflores, espárragos verdes, etc.) hay que acordarse de la cocción previa a su preparación. Y si al llegar a casa a comer resulta que se nos olvidó hervir la verdura, pues ya no tenemos ni tiempo ni ganas de ponernos, y los pobres espárragos, coliflores o judías verdes se quedarán aburridos en la nevera.

Pero, siempre nos quedará el tomate para desempeñar el papel de la verdura partenaire de nuestro primer plato. La variedad rama, para freír y sofreír, da paso al tomate Raff, auténtica pata negra del tomate, con origen en Mazarrón y que resulta exquisito para tomar crudo, además de tener una mayor duración.

Éste último es bastante más caro, pero bueno, es cuestión de consumirlo en pocas unidades. Lo dicho: siempre hay que tener tomates en la nevera, porque tras un breve lavado debajo del grifo, se aliñan y se consumen sobre la marcha.

Aceites de primera y de segunda división

El tema del aceite de girasol, y su consumo desaconsejado desde el Ministerio de Sanidad, ante la sospecha de marcas contaminadas, suscita nuevamente alarma y desconfianza en el consumidor, en un producto básico para la alimentación, trayendo a la actualidad el siniestro recuerdo del tema del aceite de colza.


Supongo que el usuario que se decanta por el aceite de girasol lo hace movido por su precio, mucho más bajo que el del aceite de oliva, a sabiendas de que no es comparable ni de lejos con las cualidades del néctar del olivo. Está claro que en el capítulo de la alimentación familiar, hay presupuestos de primera y de segunda, (en productos básicos y necesarios), según las rentas disponibles.


Produce preocupación esta circunstancia en uno de los países con mayor producción de aceite de oliva del mundo. Este elemento siempre nos acompañó en las cocinas pobres y ricas, por ser considerado de primera necesidad en la alimentación humana. Hoy su elevado precio hace que muchos españoles lo sustituyan por otros aceites, con el agravante de que la seguridad de su consumo esté en entredicho.


¿Quién tiene la culpa?: ¿El mercado? ¿Las autoridades sanitarias? ¿Las autoridades económicas? ¿La cultura de considerar secundario el gasto en alimentación? ¿O simplemente la necesidad de llegar a fin de mes? Pero con la salud no se debe jugar en un país como el nuestro.

jueves, 24 de abril de 2008

Pollito corralero en salsa

Porque en la bandeja eso es lo que dice al menos. Los ingredientes para tres-cuatro personas: bandeja de pollo de corral de 600-700 gr, 3-4 zanahorias, una cebolla grande, dos pimientos verdes, uno o dos tomatitos maduros, aceite (oliva virgen extra), vino blanco, laurel y sal.

En el perol hacemos el sofrito con la cebolla, el pimiento y los tomates pelados, todo ello troceado, pochándolo lentamente. Es muy importante el gusto que le añade el tomate.

Las pechugas de pollo se limpian (se quitan los pequeños trozos de grasa que puedan tener), se trocean (yo lo hago con las tijeras de cocina)
y se sazonan.

A continuación, en una cacerola con una pizca de aceite para cubrir el fondo, se ponen a dorar los trozos de pollo a fuego lento, junto con las zanahorias a rodajas. El dorar el pollo le mejora la textura y la vista. Cuando estén dorados, se le añade el sofrito ya pasado por la minipymer, se le añade un vaso de vino blanco, el laurel y la sal. Y entonces, comienza la cocción, que será de una hora a fuego medio-bajo, más o menos.

La señal de que va saliendo bien es que la casa debe oler estupendamente a guiso, y eso hará que mejore nuestro ánimo, seguro. Ya me contaréis.

El pollo y su circunstancia

La carne de ave es una de las más digestivas y ligeras, y viene al caso ahora porque en breve trataremos de las dietas de adelgazamiento. Pero en lo relativo a este simpático y cercano animalito confieso que soy bastante o demasiado selectiva. Lejos de la época en la que los pollos camperos “campeaban” por las cocinas, hoy los producen en serie, sin personalidad alguna, y con una calidad cuestionable.

Por eso, únicamente compro bandejas de pollo de corral en El Corte Inglés, pues no tengo otro lugar de momento que me ofrezca más garantías. (Esto traerá a colación hablar sobre los prejuicios y reservas del cocinero/a, un día de éstos). Mientras tanto, solo cocino el pollo presentado en pechugas, pues su manipulación es muy sencilla y más fácil de comer para los niños de esta manera.

El pollo, guisado con un buen sofrito, es un plato magnífico para introducir en el menú semanal, al tiempo que se pone en valor su salsita. Sabemos que la carne de pollo está muy devaluada, y hay que procurar utilizar la menos mala de las que hay en el mercado, ante la dificultad de encontrar o de criar nosotros mismos un pollo de corral decente.

En otros tiempos, no era necesario seleccionar tanto la mercancía, pues todo lo que llegaba al mercado era bueno; ahora, nos tenemos que meter a gourmets improvisados para intentar que nos vendan los mejores productos con qué cocinar. Algunos pensarán que actuamos como nuevos ricos, pero lo único que buscamos es disfrutar con la comida, como antes, y mantener la salud de nuestra familia.

lunes, 21 de abril de 2008

Sopa de almejas (versión original)

Se ponen a cocer las almejas con unos cascos de cebolla, un tomate y la sal. Cuando están abiertas se pasa el tomate y la cebolla por el pasa-salsas y se les quita la cáscara a las almejas, se tuesta con aceite y un poquito de pimentón, y todo ya junto con el pan se pone a cocer un rato.

Las aportaciones de mis amigos

No sé cómo tuve la osadía de meterme a escribir este blog, -que es una cosa muy seria-, sobre un tema (la cocina), del que yo no tengo demasiados conocimientos. Pero el caso es que cada vez son más las recetas que me van llegando, procedentes de mis amigos y familiares, y que yo voy reservando para publicar en esta bitácora poco a poco.

Y hoy, que ha tocado hablar de las chirlas o almejas, se me ocurre traeros una receta antigua, copiada a máquina de escribir hace muchos años (unos cuarenta), y reunida en un pequeño librito que me envió por e-mail mi amigo Agustín. El mecanógrafo en cuestión (su tío), preparaba entonces unas oposiciones y practicaba tecleando las recetas que su madre le iba dictando en voz alta mientras cocinaba.

Eso sí que es cocina histórica pero viva y humana, escrita con toque coloquial, tal como se ha ido transmitiendo de generación en generación. Tras esas recetas resumidas en su descripción, hay una voluntad de perpetuar un conocimiento valioso para transmitir cariño en platos calientes y sin ollas rápidas ni robots de cocina. Gracias Agustín por esta muestra exclusiva de la alta cocina familiar y sobre todo del recuerdo sentimental.


Muestra de la Chirla en Punta Umbría

Y la lluvia no pudo con nosotros. En la plaza 26 de abril (se llama así porque ese mismo día de 1962 se constituyó como Ayuntamiento), tuvo lugar ayer domingo (día 20) un año más la “Muestra de la chirla de Punta Umbría, un evento que ya cuenta con catorce ediciones. Tuvimos la oportunidad de degustar unas chirlas salteadas con ajitos, muy buenas por cierto, pero también un queso de la provincia. Además, adquirimos un libro de la cocina marinera onubense, y una mousse de castañas al roquefort, producto artesanal hecho en el pueblecito serrano de Castaño del Robledo. (Creo que merece la pena conocerlo por su especial encanto); ¡ah! y dos cervecitas frescas imprescindibles. Todo ello, lo tomamos en una de las mesas de tamaño familiar instaladas al efecto.

La chirla, bivalvo parecido a la almeja, tiene muchas maneras de prepararse y de acompañarse. Nosotros tenemos una receta fija para chirlas y coquinas, que ya dimos en su día, y que es mi marido quien la domina, al ser de Huelva (ver coquinas inolvidables). En ella lo más importante es el aroma que aporta el vino (blanco afrutado, y mejor todavía un Tío Pepe).

Huelva, en su amplia gastronomía, incluye los dos productos de lujo universalmente aceptados: el jamón y la gamba. Pero creo que aún le queda mucho por hacer en la difusión de sus excelencias alimenticias; ahí están, el aceite (Beas, Gibraleón, etc), quesos, conservas (Isla Cristina), confituras (Castaño del Robledo), pescados y mariscos (en toda su costa), y el jamón, producto estrella con denominación de origen.

Desde aquí un abrazo a los choqueros que me lean; siempre disfrutamos mucho con las cosas de Huelva, y concretamente en Punta Umbría. Y yo, como gaditana, tengo que recordar que Huelva y Cádiz están hermanadas desde hace muchos años. ¡Viva Huelva, viva Huelva!