viernes, 1 de octubre de 2010
Mar de Caleta
te las recibe la arena
como hacen las melenas
de las mujeres, volando:
con la sonrisa serena
y las caderas bailando.
Desde lejos tus rugidos,
a susurros en la orilla,
a jugar con las chiquillas,
levantándole el vestido,
mojando sus pantorrillas,
entre pececitos vivos
y el mecer de las barquillas.
Vienes a quedarte un poco,
para volver a marcharte,
demostrándome lo loco
que estás para no quedarte
Nada de fotografías
ni pinceles de pintores:
atardeces con colores
hechos para un solo día.
Te ilumina al encenderse
ese astro majareta,
reflejo luna coqueta
espejo en que pueda verse
tu noche, mar de Caleta.
De Gabriel Barrios
domingo, 11 de julio de 2010
Y somos campeones del mundo….
miércoles, 23 de junio de 2010
Muerte de un bloguero
lunes, 21 de junio de 2010
Ese Cadiz Oé, a Segunda B, otra vé
jueves, 25 de marzo de 2010
Hallazgo en Cádiz
domingo, 10 de enero de 2010
Crónica del Restaurante Arabia, Madrid
lunes, 12 de octubre de 2009
Otro post tomatero
Yo le hablé de mi afición por el tomate, fundamental para la mayoría de nuestras recetas: ensaladas, gazpachos, pistos y salsas decentes. La señora subrayó que cada

Después de este diálogo trascendental sobre el tomate y su problemática, nos trajimos de Mazarrón 2,5 kg de tomates de ramillete (rama le llamamos por aquí), 1 kg de tomates Muchamiel (el pata negra según los murcianos) y algo de la variedad Kumato (según el orden de las fotos).Todos tienen un aroma auténtico. Aquí hay tomate para una temporada, pues según la vendedora estos últimos pueden durar un mes en la nevera. ¡Qué alegría encontrar cosas buenas! Me siento como un arqueólogo descubriendo una tumba egipcia. El tomate es –ya lo dije- una verdura de guardia.
miércoles, 16 de septiembre de 2009
La cocina enamora a los hombres
Francisco Manuel Brenes Canto es un profesional de la cocina, con 20 años de experiencia. Vive en San Fernando (Cádiz) dónde su Ayuntamiento, a través de la Fundación Municipal de la Mujer le propuso impartir en el pasado mes de marzo unos cursos de “Cocina Básica y Saludable para hombres”. Francisco no lo dudó un momento.Nuestro Chef profesor tenía ya cierta experiencia como docente gastronómico. En esta ocasión, se enfrentaba a un grupo de unos 20 personas, todos hombres, en un curso de cocina de 15 días de duración, de lunes a viernes. El perfil: hombre de 35-50 años en su mayoría, pero también entre ellos algún chaval de 17-18 años. El estado civil de los alumnos al cincuenta por ciento casados y separados.
El curso comenzó pasando revista a la manipulación de los alimentos en la cocina, así como a la familiarización con la maquinaria (cacharros, vamos) y las técnicas correspondientes en los cortes. Las clases comenzaron con los guisos básicos, fríos y calientes, de carnes, pescados y huevos.
Y a pesar del bagaje didáctico de Francisco, reconoce que fue de los mejores cursos de cocina que ha vivido, dado el interés de los aspirantes a cocineros, deseosos por entrar en faena con peroles y cacerolas, y haciendo preguntas constantemente al profesor sobre multitud de dudas. Los hombres –cuando quieren, claro- se toman muy en serio esto de la cocina. Cuento esto como noticia muy positiva en el sentido de que es bueno que el hombre vaya adoptando roles de cocinero de diario, pues hasta ahora solo lo he estado escuchando presumir de sus paellas domingueras. La cocina es algo objeto de constancia y esfuerzo continuado, unido a una gran responsabilidad dentro de la familiar y a veces poco valorada y recompensada. Por eso, si los hombres se van incorporando a la labor diaria en los fogones, con todas sus consecuencias, estamos sin duda progresando adecuadamente en la distribución de tareas domésticas.
Gracias, Francisco, por dedicarnos unos minutos y ¡mucha suerte!. Y enhorabuena al Ayuntamiento de San Fernando, concretamente a la responsable de Igualdad, Maria Isabel Higueras, por organizar cursos formativos como éste que ayudan a equilibrar la vida familiar.
(Las fotos están tomadas -con previo aviso- de la página del Ayuntamiento de San Fernando).
martes, 16 de junio de 2009
La vuelta al mundo del atún en cinco platos
Cuando comenzó en Cádiz la I Ruta de la Tapa –creo que fue en 2002-, algún columnista metepata opinaba que la iniciativa estaba indicada solo para turistas y visitantes de la ciudad, porque al gaditano de toda la vida no le iba eso de ir de bar en bar en busca de las tapas más o menos novedosas, y que lo que realmente le gustaba era tomarlas todas en el mismo bar, preferiblemente en la misma mesa o en el mismo rincón de la barra. Vamos, con el mínimo esfuerzo. Un paté de atún abrió el desfile. Su llegada fue discreta, como entrante sin muchas pretensiones. Pero le dimos la máxima puntuación, en sabor, textura, presentación y calidad en sí mismo. Un paté de categoría sin duda. En estos casos se echa de menos tener a alguien más en la mesa, para poder comentar estas cosas. Pero ya os lo he contado a vosotros...
Flor de calabacín relleno de atún, con guarnición de crema de calabacín, en frío. Esta tercera elaboración nos impresionó, pasado por una suave tempura. El emplatado –creo que se dice así- era de profesional de alto nivel, cuya contemplación ayudaba sin duda antes de la degustación. Esto se ponía cada vez más interesante.
Pero había más: unos pimientos asados con atún en escabeche (en rodajas cuadraditas) nos devolvió a la realidad con un sabor completamente distinto, con el que no contábamos. Junto a nuestra mesa, un grupo de madrileños –siempre tan vitales ellos- elogiaban también este mismo plato. El escabeche rompió moldes.
Y para volver al origen, el quinto plato: atún encebollado tradicional. Confieso que éste me picaba la curiosidad pues lo suelo pr
Cinco platos, cinco sabores, cinco experiencias nos llevaron de la mano a recorrer el maravilloso mundo del atún de almadraba, una de nuestras señas de identidad en la costa andaluza. Juan Carlos y más directamente Petri, fueron unos expertos guías en este periplo gastronómico. Nuestro agradecimiento a ambos.
jueves, 9 de abril de 2009
La Tasquita de enfrente, Madrid, menú y conclusiones
Del corresponsal de Madrid Manuel Casal:
La carta nos fue leida (fallo lamentable). Probamos un morrillo de salmón, en unas tiras de 10 ó 15 cm. de largo por 3 ó 4 de ancho, del color de la piel del pez por un lado y, por el otro, blanquecina, posiblemente formada por la grasa del animal, sana, cardiosaludable y con más omegas que una relojería, que diría el castizo. Como todo morrillo, éste está situado en la zona inmediatamente siguiente a la cabeza del pez, por la parte contraria a la ventresca. Venía tenuemente preparado, tal vez expuesto brevemente al vapor y colocado sobre una crema de patatas, cocidas y laminadas en trozos de medio centímetro de grosor y aliñadas con un buen aceite de oliva. Eran casi unas “papas aliñás” de Cádiz acompañando al morrillo. La patata era de buena calidad, cosa rara en Madrid, a donde no llegan las excelencias patateras de Sanlúcar ni las no menos excelentes de la provincia de León. La prueba compartida de este plato mereció la pena.
Optamos por pedir tres primeros, en medias raciones, para catar lo más posible de lo que proponía la casa. El segundo fue una yema de huevo sobre un puré de patatas, acompañado de un picadillo de trufa negra que alcanzó también una nota alta, aunque yo, más que a ese plato, me dediqué a una media ración de ensaladilla que, junto con los callos, es uno de los platos estrella tradicionales de la casa.
En la primera ocasión que fuimos a comer allí, la ensaladilla, servida en forma de cilindro, se acompañaba de caviar de trucha que añadía una textura diferente a la obtenida de la patata y un sabor que lo complementaba. La composición de la ensaladilla de esta casa está muy alejada de la que proponia la marquesa de Parabere, en La cocina completa, pues sus 20 ó 30 ingredientes distintos juntos y revueltos evitaban repetir sabor dos veces seguidas, a menos que se ejerciese un escrupuloso control de cantidades y de proporciones. En nuestro caso, el plato contenía patata cocida, de consistencia entera y cortada a cuchillo en trocitos pequeños, con cebolla, que a mí me pareció que estaba levemente pochada y a mi mujer que cruda, pero que, en todo caso, estaba finamente cortada. Completaba el plato una dosis justa, casi escasa, de mayonesa, y sobre el timbal, una cigala y 3-4 langostinos cocidos, pelados y aliñados, con una vinagreta muy suave con tiritas de pimiento rojo. No llegaba el plato al grado de emoción del morrillo de salmón, pero se quedaba muy cerca.
Dejamos sin probar unas zamburiñas, marisco no muy habitual por aquí, unas almejas, de las que ofrecían dos por comensal, y unas setas cuya preparación no recuerdo. La vez anterior tomamos una gamba roja cada uno, levemente preparada a la plancha, y en cuya cabeza habían depositado unas gotas de aceite de oliva para realzar su sabor.
De segundo, renunciamos a un cogote de merluza, a una carrillada de ternera y a un taco de atún a la plancha sobre una salsa de marmitako, optando por unos lomos de salmonete hechos a la plancha y presentados sobre una salsa de marisco. La piel del pez venía crujiente y ello hacía que el plato contara con diversas texturas y con un muy agradable sabor. Yo opté por el pichón. Es, quizás, mi carne favorita. Desde el punto de vista saludable, es una carne muy sana y, desde el culinario, si logran darle el punto adecuado, resulta crujiente por fuera y casi cruda por dentro, con un sabor exquisito. En este caso, el pichón era de Bresse y venía acompañado de un puré de patata muy bueno. De todas formas, desde mi punto de vista, no llegaba a las cotas que el pichón alcanza en otro restaurante, Dantxari, del que hablaremos otro día. Utilizan aquí pichones de Tierra de Campos y los acompañan de una salsa a la que añaden las carcasas del pichón, trituradas y coladas, lo cual realza aún más el sabor del ave.
En los postres nos decidimos por una extraña torrija, hecha al horno al momento, con unos ingredientes que no identifiqué y que tenía una textura cremosa y granulosa. Mi mujer pidió una crema de tiramisú que resultó espectacular por su sabor y por su textura.
Prefiero pedir el vino por copas, pues mi mujer es lamentablemente cervecera. Un camarero, muy parecido en facciones y en maneras a Boris Izaguirre, me recomendó un vino de Burdeos que resultó muy serio, gustoso, con mucha capa y muy hecho.
El resultado final fue espectacular y la única objeción que se me ocurre poner, aparte de la ausencia de la carta, que puede crearle algún problema al que acuda escaso de recursos, es el tremendo ruido que me parecía que había en un local en el que no caben más de treinta personas. El servicio fue atento, discreto y eficiente, y la factura, de tres cifras".
La Tasquita de Enfrente, Madrid (descripción)
(Este texto me lo envió mi amigo bloguero Casa L, y tiene oficio, cariño y detalle. Todo un corresponsal de Comeencasa en Madrid). Gracias, Manuel.El jueves pasado fuimos a comer a "La Tasquita de enfrente", un lugar pequeño situado en la calle de la Ballesta. Desde hace mucho tiempo esta calle era el lugar tradicional de la prostitución madrileña. No sólo las calles estaban –y están- pobladas de mujeres, sino que había locales en los que “paraban” y desde donde salían con sus clientes para hacer sus faenas. Hoy, sin embargo, en la calle de la Ballesta ha tenido lugar una sorprendente transformación. Los antiguos lugares de alterne han sido sustituidos por tiendas neomodernas multifuncionales, en las que puedes tomar una copa o contemplar una exposición mientras que ves ropa y te la pruebas. Las prostitutas siguen por allí, seguramente porque las pensiones o los lugares de ejercicio no se han suprimido del todo, pero hay otro aire en la zona, sin que yo, al menos, atisbe hacia donde pueda ir su evolución.
Antes y ahora, La tasquita de enfrente ha estado donde está, sin que los cambios exteriores hayan influido en su quehacer. Hace muy poco, José Carlos Capel, crítico gastronómico de El País, comentando la concesión de las estrellas Michelin, resaltaba lo extraño e inexplicable que resultaba que algunos determinados restaurantes españoles no fueran agraciados con ninguna estrella. Entre ellos citaba La Tasquita de Enfrente.
Y es que hay algunas profesiones cuyo ejercicio resulta hoy especialmente difícil. Por ejemplo, la de juez, por la dificultad que entraña la aplicación de una ley a los casos concretos y hacerlo dejando al margen la ideología política propia. O la de crítico gastronómico, porque, por mucho que se sepa, siempre resulta escaso el conocimiento que se tiene de algo tan complejo y variado como los asuntos del comer, sus técnicas, sus gustos y sus costumbres. Aún recuerdo a un crítico catalán, Luis Betónica, afamado y laureado en su momento, hablar de las tortillitas de camarones y decir que se hacían ¡con huevo! Y, además de los conocimientos, están los gustos de cada cual y los criterios que se usan para juzgar lo que toque. Con todo ello, debe ser un lío enorme otorgar una estrella a alguien.
El caso es que en La Tasquita de Enfrente se come muy bien. El cocinero, Juan José López, un exdirector general de una empresa de seguros, autodidacta y con un sentido muy perfilado tanto de los puntos de cocción como de las combinaciones posibles de los alimentos y de las innovaciones que cabe introducir en la oferta de un restaurante.
domingo, 15 de marzo de 2009
IV Feria Gastronómica de Cáceres
El evento, celebrado por primera vez en el marco de la Plaza Mayor de la ciudad, pretende potenciar la gastronomía cacereña, dinamizar el sector de la restauración y dar el necesario impulso al turismo. Para ello, esta edición contó con la presencia de la comunidad autónoma de Valencia como invitada. Pero como nota especial, la Feria acogió a la prensa y crítica especializada en gastronomía de primera línea, para asegurarse de una mayor divulgación en toda España, mirando al proyecto
lunes, 20 de octubre de 2008
Toma la pasta y corre
Domingo y Pilar me mandan fotos de sus menús de hace dos fines de semana, con ocasión de una de las carreras urbanas celebradas en Madrid, en la que ambos participaron. Ellos saben mi poca simpatía por la pasta; sin embargo el deporte y en este caso la carrera justifican sobradamente un buen plato de pasta, pues aporta como ningún otro alimento la energía necesaria. Como además los dos han pasado muchos veranos en Denia (Alicante), han escogido también una buena fideuá, plato típico junto con el arroz.
Al regresar de la carrera (atravesando Madrid sin coches), prepararon platos de carbohidratos al por mayor. Según la foto, es un judión de la granja, con la propuesta “er vense”, que sugirió el plato con garbanzos. Son recetas suculentas y rápidas de preparar. También hubo entrant
e, copiado de Ferrán Adriá, y que según ellos está buenísimo: higos con anchoa, mezcla de dulce y salado.Domingo y Pilar tienen previsto correr en Valencia a mediados de Noviembre, en una media maratón (21,097 km.); amenazan con dar cuenta de una buena paella. Estamos deseando verla. Un beso a los dos.
martes, 2 de septiembre de 2008
Primer hermanamiento de Comeencasa
A pesar de sus buenos propósitos de fomentar una alimentación sana, con productos frescos y elaborada en el hogar, Comeencasa tiene muchas limitaciones; unas derivadas del ámbito geográfico en el que se mueve –Sevilla, Huelva y Cádiz, y otras –y más severas- consecuencia de su escueta cultura gastronómica, que va superando gracias al propio blog, aprendiendo y compartiendo al mismo tiempo.Pero hoy nuestros horizontes se han ampliado un poco. Juan Moreno Gómez, experto y gran aficionado a la gastronomía y también bloguero, residente en Mula (Murcia), me ha regalado dos de sus libros publicados: Taller de Cocina y Rincones Gastronómicos, ambos con sus mejores recetas, desarrolladas tanto en su casa como en su pequeño restaurante llamado La Cueva.
La cocina, como todo lo que se comparte y se disfruta, es producto de la comunicación. Las buenas recetas de toda la vida siempre se han difundido de boca en boca. Hoy, los libros, los medios de comunicación y sobre todo las nuevas tecnologías como internet, son capaces de acercar cocinas lejanas, con sus propios sabores, combinaciones y productos. El fenómeno de los blogs es extraordinario.
Muchas gracias a Juan Moreno por hacernos llegar estos pequeños tesoros de la gastronomía regional murciana, con los que intentaremos acceder a sus descubrimientos y su sabiduría en los fogones. Lo dicho: Andalucía y Murcia hoy cocinan juntas.
domingo, 27 de julio de 2008
Comeencasa en Cantabria
miércoles, 7 de mayo de 2008
Hoy, de pinchos por Cantabria
Está claro que degustar la anchoa del Cantábrico será todo un lujo al paso que vamos. En el primer semestre del año, en el que según los entendidos se obtiene la más sabrosa, la veda está cerrada y no se levantará hasta que la Comisión de científicos de la Comunidad Europea lo decida. Por ello, el cupo de anchoas obtenido será limitado. (Nada que ver con aquel mítico 5 de abril de 1961 en el que se rularon un millón quinientos mil kilos de anchoas, efemérides que se celebra desde entonces).
En estas vistosas imágenes, tenéis toda una exhibición de los mejores pinchos presentados a este concurso gastronómico por los principales establecimientos de la ciudad y los mayores responsables del éxito obtenido; de ese modo se ha contribuido a la defensa y puesta en valor de la anchoa del Cantábrico. Pinchos de anchoas acompañados con tomate cherry, salsa marinera, verduras o carpaccio de ternera, son las propuestas que podéis encontrar a continuación, cuya sola contemplación os servirá como modelo para su elaboración.
Este pequeño viaje visual por las “tapas del norte” viene muy bien para salir de la rutina. Esta tarde-noche he cocinado para mañana mientras escuchaba en la radio el Carrusel Deportivo con los partidos de liga (una experiencia un tanto fuerte al tratarse de un miércoles, y sin buenos resultados para Recre y Betis).
Desde aquí nuestro agradecimiento a Javier del Valle por acercarnos a esa tierra tan querida (sobre todo en la mía, Cádiz), donde se disfruta tanto la gastronomía y la amistad. Este maridaje es sin duda el mejor del mundo.





















