martes, 14 de septiembre de 2010

Rosa, 1 espejo 1000 ventanas

Rosa era pequeña, bajita, y además se sentía inferior a los demás. A los ocho años, engordó y a los 14 comenzó a hacer dieta por su cuenta…. Ponía interés en ser amable con sus amigos, porque quería ganárselos a toda costa. Entonces comenzó con las restricciones en la comida, seguidas de los “atracones”, junto a un posterior sentimiento de culpabilidad. Por dentro estaba mal. Perdió peso y según ella “ganó popularidad”. Quería ser alguien, pionera de su vida. Dejó a su grupo de amigos. Buscaba seguridad y lo que controlaba y manejaba, era la comida.

Comía sola, pero nunca pensó en que aquello fuese bulimia, para ella la delgadez era la felicidad. Por eso no controlaba la compra, era un desastre alimentario. Al final, tuvo que despertar de su mentira. Su problema era la baja autoestima, necesitaba destacar. Actualmente lleva en tratamiento 1 año y medio. La pregunta ¿cómo me ven los demás? había que quitársela de la cabeza. Rosa, paciente de trastornos alimentarios, tendrá que vivir de por vida con esta enfermedad.


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