viernes, 16 de julio de 2010

Pastel de carne de Lupe

Es una de las recetas que te pasan tus compañeras de trabajo cuando te las encuentras en los ascensores o durante el desayuno.



Ingredientes: 600 gramos entre carne de pollo y pavo bien picados (yo se lo pedí al carnicero), 100 gramos de jamón serrano picado, 1 huevo duro picado, 2-3 latas de foiegras (yo utilicé foie de finas hierbas, que es de los más suaves), 1 bote de 200 g de nata líquida, poca sal y poca pimienta (opcional).
Todo esto se pica, se mezcla con un tenedor o con las manos, y se coloca en un molde tipo plumcake, al baño maría en el horno calentado, media hora a 180 grados.

Al salir del horno suele quedar bastante líquido de la grasa sobrante, que debemos tirar, para que quede el pastel como embutido. Se come frío.

Y sobre todo, no olvidéis que este plato debe ir acompañado de otro buen plato de verduras para equilibrar los nutrientes.

La hemos tomado para almorzar, incluso sin salsa y está muy rico.
Eso sí, tener en cuenta que si el peso de la carne excede los 600 gramos, hay que ponerle más nata, para que no reseque.


miércoles, 14 de julio de 2010

Azulejos holandeses en Cádiz

La rica y hermosa capilla de Jesús Nazareno de Cádiz, en el monasterio de Santa María del Arrabal de religiosas concepcionistas franciscanas (Convento de Santa María), guarda desde el siglo XVII una colección de azulejos holandeses considerada por los expertos como “la mejor de nuestro país”, aunque es bastante desconocida para la gran mayoría de la población gaditana.

Esta maravillosa colección de azulejería que decora los muros de la citada capilla fue donada entre 1670 y 1679 a la cofradía por los hermanos armenios David Jácome y Pablo de Zúcar, pertenecientes a la colonia de comerciantes de esa nacionalidad que residía en Cádiz.

Al parecer era normal que estos extranjeros –aunque cristianos y piadosos- estuvieran mal vistos por las autoridades eclesiásticas de aquella época, lo que a veces les obligaba a hacer alardes de sus sentimientos religiosos, realizando valiosas donaciones al patrimonio de la iglesia, lo que contribuyó –como en este caso- al embellecimiento de esta capilla. De hecho, estos armenios fueron admitidos en la hermandad de Jesús Nazareno y Santa Cruz en Jerusalén, radicada allí.
La colección de azulejos está formada por unas 1.100 unidades aproximadamente, aunque algún panel desapareció en el asalto sufrido durante la guerra civil en 1936. Fueron pedidos y fabricados en Delph (Holanda). Dicen que vieron venderse alguno de éstos en el baratillo a 50 céntimos de la época la unidad.


Los azulejos de Delph están pintados con manganeso (de ahí su color malva). Llevan motivos bíblicos, con países, retratos, y algunos con inscripciones en armenio, inspiradas en las publicaciones de la época. Algunos incluso llevan inscripciones en armenio y en español, lo que les confiere un mayor valor.


Incluida en la misma donación fue la pila de agua bendita, obra genovesa de 1670. Está sustentada por un ángel y lleva un Nazareno en relieve. La pila está atribuida a los hermanos Andreoli, y en ella puede leerse en caracteres armenios y ya traducido:”En recuerdo de David, Paul y Jacques Chakar, naturales de Julfa, en Cádiz en el año 1119”. (este año de la era armenia corresponde al año 1670 de la nuestra.).


Del valor de esta donación se deduce el mecenazgo artístico de la colonia armenia de Cádiz en la segunda mitad del siglo XVII. Concretamente, la capilla del convento y la de Jesús Nazareno son algunas de las grandes joyas artísticas con que cuenta la ciudad de Cádiz y que no hay que perderse.


Bibliografía: Jesús del Río Cumbrera (miembro de la cátedra municipal de cultura “Adolfo de Castro” y Juan y Lorenzo Alonso de la Sierra, en su 'Cádiz artística y monumental'. Existe un excelente trabajo sobre los azulejos por los historiadores de arte César Pemán y Pemartín y el profesor JM Dos Santos Simoes de la Academia de Bellas Artes de Lisboa (año 1959).







Notas de la bloguera: aunque pertenece al ámbiente folclórico-religioso, aconsejo visitar la capilla del Nazareno el jueves santo por la mañana; a eso de las 12.30 ó las 13 horas, la alcaldesa accede al templo para devolverle, como es tradición cada año, el bastón de mando al Cristo, nombrado Regidor Perpetuo de la ciudad, para que lo lleve en su salida procesional de la madrugada. Aunque es difícil acceder al interior de la capilla por la gran cantidad de personas de Cádiz y de otros lugares, pueden escucharse durante la ceremonia a varios buenos saeteros gaditanos cantar bajo fuertes aplausos del público. Y aquello tiene algo…

martes, 13 de julio de 2010

El canasto

Al amanecer del 1 de julio el autobús lleva en su barriga sombrillas publicitarias, cajas con bocadillos y refrescos vulgares. Me esperan (hoy de vacaciones, claro), salimos y paramos en un lugar inexistente, sin calles, sin un código postal. No sé si existen sus habitantes, pero salen de esas chabolas inmundas –al menos por fuera- y suben al vehículo y además dan los buenos días (algunos de mis vecinos no).
El joven conductor del bus observa el pasaje, y tal como lo piensa lo dice: ¿qué hacen a bordo gitanos tan gitanos junto a pijos con politos sin fronteras? (como el mío). Se lo explicamos; acompañamos a la playa al grupo de familias de barriadas marginales sevillanas como ésta, que viven bajo el puente de San Juan de Aznalfarache. Será un día, unas horas más bien, junto al mar y las olas. El chófer –Joaquín- lo entiende y sonríe. ¡qué tío más enrollao oye!
Jorge Morillo, responsable de la Asociación Educar en la Calle, educador y organizador de estas refrescantes excursiones pone el vídeo ‘institucional’, hecho en El Vacie hace algunos años, y que muestra, con fondo musical de flamenquito camaronés las duras condiciones de vida de estos núcleos chabolistas sevillanos, pero también el trabajo que hace con los niños, enseñándoles a jugar al fútbol y a aprender los valores del deporte. Jorge dice que con ellos no trabaja nadie….
Hay sorteo de regalitos publicitarios; triunfan unas chanclas del Betis sin lopera, pero también hay camisetas y gorras de Cajasol. A mí me toca una casita de plástico, que me recuerda a la Rue del 13 Percebe, cosas de mis tiempos….

Llegamos a Cádiz y vamos del tirón al Ayuntamiento. Antes me convierto en guía turística micro en mano, con lo que me gusta a mí este Cádiz. Los Scanners (bueno, detectores) en la recepción de la casa consistorial revelan que estos gitanos son buena gente, aunque tal vez alguno esté en busca y captura… y los policías locales sonríen, como la ciudad. Todos al salón regio, recibe el concejal de Asuntos Sociales y finaliza el acto con la alcaldesa. Hay que agradecerles su tiempo sin duda. Me pregunto qué pasará por sus cabezas morenas tras escuchar a estos ediles peperianos....

Hago mi trabajo: atiendo al gabinete de prensa municipal y a los fotógrafos que cubren la noticia. Los niños reciben chuches (esta vez no se le olvidó al ayuntamiento). Hay que coger el autobús rápidamente que espera. ¿por qué no dar una vueltecita a Cádiz en ochenta segundos?. Pues no, dice el conductor que no cabe bajo las murallas de San Carlos, otro día veremos La Caleta.
Les explico que acamparemos en el mejor sitio de la playa: dónde están los servicios, los chiringuitos, los botiquines, y …la policía. “¡Mejor no, dicen ellos! Esto último no es necesario”….. Antes de bajar del bus, reparto de sombrillas, bocatas y refrescos por familia, esto sí que es gestión de la crisis, aprende, Zapatero.

Alguien sale de un bar –, encargado y camarera- y comentan que esos bocatas los pagamos entre todos.! ¿no pagamos también los coches oficiales y las comilonas de los políticos?

Desfile organizado por las pailas al entrar en la mejor playa del sur; ellas, ellos y sus hijos. Pinchado de sombrillas, extendido de toallas descoloridas, y….. descubro colgado del brazo moreno y redondo de una gitana un canasto, un modesto y limpio canasto forrado, como los de antes, los que se llevaban a merendar al campo. Estos gitanos son de campo abierto en Sevilla.

El canasto lleva de todo: pollo frito, filetitos de cerdo, pimientos asados, todo ello en unas fiambreras de aluminio, como las antiguas y con unos paños de cocina limpios. Me invitan a probar el pollo, que estaba riquísimo. Hoy ellos me han pagado la comida, se lo diré a los impertinentes del bar….

Mientras les agradezco su generosidad, los gitanos presumen de laboriosidad, pues tuvieron que preparar las viandas ayer por la noche, eso para ellos es una excepción, para mí lo normal.

Baños y espuma para niños y mayores. Las gitanas no se bañan, solo mojan sus largas faldas estampadas; hoy la playa está genial, sin viento alguno y con marea baja. A las cinco todos al autobús, quieren visitar la tumba de Camarón en San Fernando. Pero llegan a La Isla y está cerrado el cementerio ya con horario de verano. Lástima, era su gran ilusión. Otra vez será.

Vuelta a casa, vuelta al calor, vuelta al polverío de un solar inmundo, vuelta a la inexistencia. Pero ya tienen algo que contar este verano. La Fundación Telefónica sufragó su excursión. Y ellos aportaron un canasto lleno de filetes, de pan, de cuchillos mohosos pero en uso, y de paños descoloridos pero limpios. Realmente, el pasado jueves, entre tanta marginalidad y pobreza, un canasto consiguió emocionarme. Al menos para la gastronomía, es el principio de una cierta dignidad.


lunes, 12 de julio de 2010

Atún, literatura y tapas

El jueves 7 de julio, en la Diputación de Cádiz, se presentó el libro titulado “Almadrabas del estrecho y… Literatura”, por Ignacio Palacios Esteban. La obra –editada por la Consejería de Agricultura y Pesca- ofrece una visión cultural, económica y gastronómica a través del recorrido histórico de las almadrabas. Pero sobre todo expresa un sentimiento de amor por las almadrabas; la pesca del atún como fuente de riqueza e inspiración para artistas. Red, habilidad, destreza, belleza, llamada al arte…. lo mejor de nuestro patrimonio pesquero, arquitectónico, arqueológico, gastronómico, lingüístico y social…. En el libro se analizan la vida y costumbres, los sistemas de captura, las cualidades gastronómicas, y expresa con admiración la fiereza de sus capturados.

Las almadrabas han evolucionado pero no pierden su esencia (ver Luis Rosales), hay testimonios arqueológicos y arquitectónicos, el atún es patrimonio de la dieta mediterránea, y es importante su legado lingüístico, en las diferentes denominaciones de partes del atún…. se recupera el legado literario (novelas, libros de viajes y poesías épicas).

En la Edad Media se reclutaban aventureros (por ej. en la obra La Ilustre Fregona). El fraile benedictino Martín Sarmiento (siglo XVII), habla de la avaricia y de la gula en la pesca del atún… Ya en el siglo XIX pierden el privilegio los Duques de Medina Sidonia y baja la producción. En 1927 se crea el Consorcio Nacional Almadrabero, que se hizo impopular incluso entre los gaditanos. Las almadrabas son un gran observatorio científico.

Hoy Cádiz cuenta con almadrabas en Tarifa, Zahara, Conil y Barbate, que mantienen una buena gestión en sus pesquerías. La producción está bajando espectacularmente en la actualidad.

Y no hay que olvidar la sabiduría del pescador, para aprovechar las rutas del atún y el mantenimiento de un estilo de vida.

A la pesca del atún/se van los mozos/y traerán las barcas llenas/de peces de oro/



Recordatorio:

Desde el pasado 5 de julio y hasta el 5 de septiembre se está celebrando la IX Ruta de la Tapa en Cádiz, en la que 38 establecimientos ofrecerán más de 200 tapas diferentes, incluidos postres. En la presente edición, la ruta promocionará el frito gaditano y la tortilla de patatas. Aquí tenéis la lista completa de bares participantes, sus productos y precios:

Ruta de Tapas en Cádiz



domingo, 11 de julio de 2010

Y somos campeones del mundo….

Era difícil, pero llegamos a la final. La probabilidad, del 50%. El partido fue duro: nos dieron patadas, nos cerraron el juego, nos fastidiaron, como en una película de buenos y malos.

España salió a jugar, que es lo suyo. Por eso, los que salieron a otra cosa, merecen perder. Aquí ganaron los buenos. ¡Enhorabuena España!

sábado, 10 de julio de 2010

Expoartesania, otro arte del carnaval

Este fin de semana en Cádiz se celebra en el Baluarte de la Candelaria la Exposición de la Asociación de Profesionales y Artistas Plásticos del Carnaval (Artecar), cita ya tradicional en el mes de julio, y que muestra los trabajos realizados por artesanos dedicados al mayor lucimiento de la fiesta mayor gaditana.

Para enriquecer la exposición, ayer viernes desde por la mañana, se confeccionó en la Plaza de San Antonio una pequeña carroza que luego partió hacia el Baluarte, lugar dónde llegó pasadas las 21.30 horas, llevando a bordo jóvenes tripulantes maquillados y vestidos al estilo carnavalesco. La carroza iba precedida de una ruidosa batucada, que sin duda ambientó las calles más céntricas de Cádiz, como Ancha, Plaza del Palillero y Veedor, entre otras. (Me encanta ver las caras de los turistas descubriendo estas cosas). Por cierto, las calles se volvieron a llenar de papelillos y serpentinas.

Tras el acceso de la carroza al Baluarte, se abrieron las casamatas para mostrar –además de los mejores tipos realizados para el pasado carnaval- una sala con los 20 tipos que poseen ya el premio ‘aguja de oro’, máximo galardón para el artesano del carnaval de Cádiz, y que es independiente de los premios del concurso del Gran Teatro Falla. El premio Aguja de Oro lo creó Canal Sur Radio en 1991, y reconoce la calidad y originalidad de los diseños y ejecución de estos creadores.

Aquí tenéis por ejemplo el vestido de uno de los tipos de 'Las Muchachas del Congelao', (chirigota de Antonio P. Serrano, El Canijo, segundo premio año 2009), o la comparsa ‘Los Ángeles Caídos” (Juan Carlos Aragón, primer premio año 2002), o el coro ‘Arde Gadir’,(de Peñalver y Cárdenas, cuarto premio 1998). Todos son un prodigio de imaginación y buen hacer.

Ya en las casamatas, cada artesano ocupaba su espacio con las diferentes creaciones realizadas para el carnaval del pasado febrero.

Entre los visitantes, los más jóvenes se fotografiaban junto a los maniquís de los tipos premiados, y los más ‘puretas’ como nosotros, nos dedicábamos a recorrer sobre todo las muestras de los trabajos artesanales, llenos de fantasía, colorido, plumas, perlas y telas espectaculares. Todo eso es el carnaval, una explosión también en el vestir.

El público mientras tanto, reservaba su asiento frente al escenario instalado para acoger el pregón de la exposición, que realizó el autor de chirigotas José Antonio Vera Luque. A continuación, actuó su chirigota ‘Los que van por derecho’, primer premio del pasado carnaval. La barra con bebidas y los imprescindibles bocadillos, ya estaba lista para funcionar.

Este post va dedicado a los gaditanos que vivís fuera; ayer me acordé especialmente de ellos. No todos los días de julio se ve una modesta carroza de carnaval desfilar por las calles de un bonito centro histórico. Expoartesanía es un homenaje a los artesanos del carnaval de Cádiz, que son capaces de crear y expresar como nadie cualquier tipo por extraño y complejo que se les presente, contribuyendo a su más brillante puesta en escena. Esta fiesta mueve aquí mucha gente, mucho ingenio y también mucho montaje y costura.


miércoles, 7 de julio de 2010

Pollo casi extremeño

Quiero decir que esta receta llevaba otros ingredientes parecidos, y yo los he adaptado a los que tenía en ese momento en casa:

Ingredientes para tres personas: 600 g de pechugas de pollo, 1 vaso de vino tinto, 100 g de taquitos de jamón serrano ibérico, pimienta, aceite, sal y una taza de caldo de verduras casero.

Elaboración: cortamos el pollo en trozos pequeños y ponemos a dorar lentamente en algo de aceite en una cazuela. Cuando esté, añadimos los taquitos de jamón y rehogamos, la taza de caldo, así como el vaso de vino tinto. Sazonamos con sal y algo de pimienta, y lo dejamos cocer a fuego lento hasta que el pollo esté tierno. Eso sí, el pollo quedará con un color oscuro que lo asemejará al de la carne de ternera.

Tras probarlo en casa, se le dió un notable alto a la receta.

Hacer la compra en el Doce

En su “Diario inédito de un relator apócrifo”, la historiadora Hilda Martín repasó el pasado 26 de diciembre en Diario de Cádiz los precios de los productos existentes en los mercados del Cádiz de 1810. Se trata sin duda de una información de gran interés para conocer algo más de la vida cotidiana de una ciudad que desempeñó un papel relevante en dos años de asedio junto a cambios políticos y sociales.



Quiero pensar que incluso con el asedio, los mercados de la ciudad de Cádiz en 1812 tenían de todo o de casi todo, gracias a su especial situación como puerto de mar, que le permitía recibir toda clase de mercancías, burlando las limitaciones impuestas por el ejército invasor.

Por ello, quiero llamar la atención sobre la breve lista de productos que estaban a la venta, -en comparación con los existentes hoy día- y todos ellos con un mínimo procesado: azúcares, 12 diferentes especias, atún, quesos, 8 variedades de carnes, 13 tipos de cereales y legumbres y 4 especialidades de pan. Todos ellos con precios en cuartos y reales de vellón.

Según Hilda, en Cádiz existían por entonces 185 tiendas de comestibles con despacho de vino, 50 tiendas llamadas de montañeses, 1 matadero, 2 carnicerías, 76 tahonas, 4 panaderías públicas, 168 puestos de frutas y verduras, 115 tiendas de vinos y licores (no está mal), 24 bodegones y tiendas de comidas, 29 confiterías y 5 pastelerías.

Más información en el blog de Hilda: www.lapepahoy.es  

(La imagen es de La Voz de Cádiz)


lunes, 5 de julio de 2010

Empanadas con la Roja

La hora del partido de la selección permitía: compras, siesta, abastecimiento y organización de la cena futbolera. Y se nos ocurrió hacer un pequeño recorrido por la ciudad antes, durante y después del comienzo del encuentro, aunque pensé que eso de las rutas es muy turístico pero muy poco gaditano. Aquí la gente se mueve lo imprescindible, y está claro que soy una mezcla de turista agobiante, exiliada activista y forofa mediopensionista de Cádiz.
El pasado sábado a las 19 horas abría el Rastrillo Nuevo Futuro, dedicando la primera hora al público infantil, hasta la hora del fútbol, en que instalaría una pantalla gigante. Situado en el Baluarte de la Candelaria, acogía tiendas de artesanía y antigüedades en las casamatas, todas con vistas al mar, todo un lujo. Había barra de bar, imprescindible, un escenario para actuaciones y atracciones para los niños. Y como contrapunto, en la puerta ondeaba una maxi bandera de la CNT con una pancarta alusiva a una trabajadora de la organización Nuevo Futuro, que denunciaba sus condiciones laborales. A pesar de estos contrastes, recorrimos las casamatas y compramos varios libros.

Salimos del Baluarte paseando por la Alameda en una tarde calurosa pero todavía soportable, adentrándonos en la plaza de Mina. Allí, en uno de los bares esquina a calle Tinte, la gente seguía el partido recién comenzado en las sillas del establecimiento, en los bancos de la plaza o sobre las vallas de unas obras cercanas. La Cruzcampo abundaba alegremente por la zona y la plaza tenía su punto, su alegría. Igual ocurría, aunque en menor medida en la plaza Candelaria, en que el Divino Bar había colocado en el centro una pantalla gigante.

Pero nos quedaba pasar por el local de los Scouts de la calle San Juan, junto a la plaza de la Catedral, que también habían organizado lo suyo; el salón para ver el partido de España, junto a una barra con refrescos y tapitas de tortilla y garbanzos, y allí estuvimos. La sede de los escultistas tiene para mi familia mucha historia, pues allí regentó mi tío Manolo la llamada Bodega San Juan. (Ya hablaré del inolvidable olor a barriles y a vino). También la asociación Scout puede presumir de antigüedad, pues aunque nacida con el permiso gubernamental en los años 70, recogió el testigo de la primera organización escultista que hubo en España, con el ideario de Lord Baden Powel (Patrulla Kanguros). El local estaba lleno de chavales y de lo más animado.



Era hora de regresar a casa. Allí, además de otras viandas, habíamos encargado dos magníficas empanadas de La Alacena –de dátiles, la más vendida, y de espinacas, mi favorita-. El caso es que cuando mi hermana y yo entramos por la puerta, comenzó el minuto de oro de la selección, gol anulado, penalti parado y el gol de verdad. Las empanadas estaban riquísimas, cayeron 4-5 litronas entre hermanos, hijos y sobrinos veinteañeros, novias, cuñadas y cuñados, y la tía Adela, que en ese rato olvidó su soledad; y a mi hermana y a mí nos dio tiempo de todo, incluso de ver la victoria de España, y eso que no somos turistas...



La cerveza de los viernes (confesión)

Creo que la cerveza hace recobrar la lucidez perdida durante los líos de la semana laboral; al llegar el viernes se necesita, se hace imprescindible, porque viene a recuperarnos para el selecto mundo de la salud mental.

El viernes termina un ciclo laboral (ya sé que solo para algunos), y se instala el cansancio acumulado. Y a eso de las nueve de la noche, ya no soy capaz ni de restaurarme el maquillaje, ni de cambiarme de vestido por otro menos arrugado ni ponerme unos zapatos con más tacón para presumir; ya da igual las ojeras, mi curriculum semanal no da más de sí. Eso no quita las labores del sábado que son muchas: comprar, poner lavadoras, tender, arreglar armarios, actualizar el blog, responder correos….

Por eso la cerveza en el bar cercano a casa, el bar de nuestro barrio, donde nos miran más como vecinos que como clientes es sin duda la panacea. Relax, olvido por una hora y remedio eficaz contra los estragos causados por nuestro ritmo de vida. La felicidad momentánea viene de la mano de la espuma, y es la parada en seco de una etapa, para volver a sentirnos dueños de nosotros mismos y de nuestro tiempo.

La cerveza del viernes, junto a sus tapas, supone también valorar lo bueno que tenemos, y no olvidar que hubo un tiempo en que la hipoteca no nos permitía ni una sola cerveza de bar a la semana. Pero ahora, de momento, una caña fresquita y un plato de buenos boquerones fritos me hacen ver la vida maravillosa. Además, mi marido paga siempre la cuenta, que yo de precios no entiendo. Cerveza y un bar de barrio, o sea, la felicidad completa.

jueves, 1 de julio de 2010

Altacazuela te da de comer en casa

Conocí hace cosa de un año el famoso bar Casa Juanito, de Jerez de la Frontera. Sus famosas alcachofas, una tapa con más de 60 años de vida, logró el premio nacional de tapas en la década de los noventa. Ahora, estas mismas alcachofas, se pueden degustar en casa, gracias al proyecto iniciado por esta empresa jerezana.



Para ello, Juan Rodriguez, hijo del fundador del señero establecimiento fundado en 1943, ha construido una planta de elaboración de platos tradicionales de la cocina andaluza en el Parque Tecnológico Agroalimentario de Jerez, que ha supuesto una inversión de un millón y medio de euros. Está prevista la creación de entre 15-20 puestos de trabajo. La planta está ya casi a pleno rendimiento.
La comercialización se realiza bajo la marca ALTACAZUELA (www.altacazuela.com) que precisamente resume la idea de la empresa de poner a disposición del consumidor platos tradicionales de la cocina andaluza, guisados como en casa y con productos naturales, y además con un riguroso control de calidad.



Ya están comercializándose las alcachofas guisadas y al natural, la berza jerezana, la carrillada de ternera en salsa, la cola de toro, las albóndigas de atún, el pisto de verduras o las patatas con chocos. Pueden adquirirse los productos de ALTACAZUELA en hipermercados como Carrefour, Hipercor y nuestra tienda especializada favorita (www.laalacena.net).



El producto conseguido tiene una gran calidad. Las cazuelas comercializadas son el equivalente a dos raciones. Concretamente hemos probado en casa las albóndigas al oloroso y están exquisitas. Los platos tienen una caducidad de dos meses a una temperatura de 4-5º C.



ALTACAZUELA es sin duda una apuesta seria para platos preparados, de gran calidad, variedad y de excelente elaboración, basado en técnicas artesanas y conservación gracias a técnicas innovadoras. Es la opción ideal para llevar a casa y consumir con toda tranquilidad, disfrutando al máximo de su sabor. Además, supone una vía para difundir la buena gastronomía tradicional jerezana, que no es poca.



Solo me queda felicitar al valiente emprendedor Juan Rodríguez por el lanzamiento de la marca Altacazuela, que poco a poco irá haciéndose un hueco en el mercado de la buena gastronomía.



(Aún me queda probar las albóndigas de atún, que según comentarios están exquisitas).