jueves, 26 de noviembre de 2009

Autocrítica o saber en qué mundo vivimos

Traigo una viñeta del genial dibujante MEL (Cádiz, 1974), al que leo en cada edición del DIARIO DE CADIZ, con más de una sonrisa. Me encantan sus reflexiones gráficas sobre los derechos humanos. Ésta lo es y mucho, sobre la preocupación por la cultura gastronómica de una parte del mundo, frente a la dura pobreza existente en la otra parte: un auténtico disparate para hacernos pensar, aunque se exprese en clave de humor.

MEL, tal como firma el dibujante gaditano Melchor Adolfo Prats González, ha sido premiado recientemente con el galardón al mejor guión de historia de humor, en los premios Historieta que concede cada año el Diario de Avisos, de Tenerife. Se trata de unos galardones prestigiosos por su independencia y objetividad en el universo de la historieta española. MEL es colaborador de Diario de Cádiz.

Me encanta su especial y gaditana manera de expresar en sus viñetas la cuestión de los derechos humanos, la explotación de los pueblos y las eternas desigualdades como la pobreza. Siempre estoy de acuerdo con sus opiniones.

2 comentarios:

eu dijo...

Fijate, el otro día estaba pensando en escribir algo sobre el exceso, en algunos casos, de nuestros blogs, sobre la cantidad de alimentos que "derrochamos".

Luego tuve una pequeña discusión a raiz de un comentario sobre la necesidad de gente que dice pasar hambre en nuestro país cuando damos ayudas a terceros, creo que no es comparable una persona necesitada en España, que no tiene dinero pero tiene un supermercado, que una persona necesitada en el tercer mundo, que no solo no tiene dinero sino que tampoco tiene donde adquirir alimentos.

En fin, es un tema tan controvertido que es dificil adoptar una postura.

frantic dijo...

Para mí todo radica en la diferencia de cuestionamientos: en países como el nuestro nos podemos permitir cuestionarnos cómo comer mientras que en los países en desarrollo la cuestión principal es qué comer.

Mientras exista esa diferencia de cuestionamientos, seguiremos teniendo esas discusiones que menciona Eu.

De todas formas, la viñeta de Mel lo explica perfectamente.