
El proyecto que ha comenzado hoy lunes, gracias al convenio firmado por Unicaja con el Banco de Alimentos de Málaga (Bancosol), tendrá un coste aproximado de un millón de euros, y es bueno por dos motivos: por un lado soluciona las urgentes penurias de muchas familias por culpa de la crisis, y por el otro proporciona ventas a una serie de establecimientos de hostelería también muy tocados en la situación actual.
Pero sobre todo, la iniciativa demuestra una gran sensibilidad en los responsables de la Obra Social de esta caja de ahorros, al igual que un buen conocimiento de las dificultades económicas de un sector de la población, que con la actual crisis y desempleo tiene serios problemas para llegar a fin de mes, y por tanto, para poder comer dignamente todos los días. Y esto está pasando en España.
Las cajas de ahorros tienen por su propia naturaleza fundacional, obligación de devolver a la sociedad gran parte de sus beneficios en forma de gasto en asistencia social, cultura, educación, medio ambiente, deporte o patrimonio. En este caso con esta gestión se ha estado a la altura de los problemas de la calle, de lo que sabe mucho una entidad del prestigio del Banco de Alimentos.
2 comentarios:
Esta iniciativa es elogiable. Revela sensibilidad y buen sentido.
Es una ayuda concreta, inmediata. Mis felicitaciones al proyecto.
Ojalá que, en un futuro muy cercano, las ayudas no sean de necesidades básicas. Mientras, insisto, felicitar a la fundación.
Saludos.
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