
Eso quiere decir, que el día elegido para este “régimen” efímero no puede tomarse ningún otro alimento, ni incluso café o pan. Solo hay una excepción al mediodía: un huevo duro (que no tortilla francesa) y gazpacho.
Espero que os sirva de algo. Yo pienso hacerlo, sobre todo en aquellas semanas veraniegas en las que aunque uno quiere ser bueno, le es imposible no pecar, porque tiene cada día distintos compromisos con amigos con los que además te apetece estar y compartir cerveza y más de una tapita. Ya me contaréis.
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