sábado, 30 de agosto de 2008

Postre de huevos fritos

Se trata de un postre algo bromista, pues con su puesta en escena confunde de entrada al comensal, que ya ha consumido dos platos, haciéndole creer que son huevos fritos, cuando en realidad es un postre de lo más normalito. Ahí lo tenéis. Lo preparé con mi tía Manoli, y éste es el nombre que le pusimos luego en casa. Esta receta es muy sencilla, solo que tiene tres fases: 1) preparación de natillas, 2) preparación del almíbar y 3) elaboración del merengue.
Ingredientes: (para 4 personas): 2 huevos, 2 cucharadas soperas rasas de Flanin El Niño, 1 litro de leche, 3 cucharadas soperas de azúcar (y añadir una más si se prefiere), una lata de melocotones en almíbar (mitades no muy grandes) (*), canela en rama, canela molida y ralladura de limón.
Ponemos a hervir ¾ partes de la leche con canela en rama, ralladura de limón y azúcar, y no hervir del todo y dejar enfriar. Separamos las yemas de las claras de los huevos. Mientras, en un tazón desleímos las dos cucharadas soperas rasas de Flanin El Niño, con ¼ de la leche, las 2 yemas de huevo y algo de azúcar, pues ésta también ayuda a disolver; así este preparado previo no tendrá grumos (**).
El preparado anterior lo añadimos a la leche que ya se está enfriando, templada, y mezclamos todo, quitando ya la ralladura y la canela en rama, y ponemos a calentar la mezcla a fuego medio hasta que tome cuerpo y se espese, y quitar al romper el hervor.
Preparamos el almíbar: en un cazo ponemos un vaso de agua y medio vaso de azúcar, todo a hervir, sin dejar de mover, hasta que vaya espesando, lo que comprobaremos al levantar con la cuchara, que las gotas tardarán más en caer (en unos 20 minutos aprox), y reservar.
Vamos preparando el merengue: tomamos las claras y las vamos batiendo, añadiéndole el almíbar preparado anteriormente, hasta que se vaya levantando, cosa que conseguiremos en unos pocos minutos (debe estar alto para que luego no se hunda en la fuente).
Y ahora el montaje: tendremos preparada una fuente alargada. Lo primero, ponemos la natilla, a continuación varias cucharadas de merengue separadas, y encima de cada una disponemos los melocotones, (mitades), y luego, usando los dedos y con suavidad, la canela molida, que dará el aspecto rizado de la clara propia de los huevos fritos. Este postre está rico y su aspecto es de una fuente de huevos fritos.

(*) Si las mitades son muy grandes, puede reducirse su diámetro aplicando un vaso pequeño –de chupito-, con el que podremos cortar en redondo lo que sobra.
(**) Si no obstante tuviera grumos, el arreglo es pasarlos por un colador tradicional.

Algunas pamplinas heroicas

Se acaba el mes de agosto y la gente empieza a volver de vacaciones. De las mías no puedo quejarme: he preparado algunos platos nuevos, he ido a la playa a diario, me he hartado de planchar y he averiguado que el suelo de mármol también puede limpiarse con lejía. Pero sobre todo he disfrutado actualizando el blog.

Hace poco, en el puesto de especias del mercado, hablando de cocina, como siempre, el dueño me contó que ante la ausencia de su mujer durante varios días por asuntos familiares, su hijo y él se habían puesto a cocinar. Para ello, su esposa le había dejado por escrito las indicaciones de cómo elaborar paso a paso unas 20 recetas, que, al haber seguido escrupulosamente, permitió a ambos comer de maravilla. Creo que el afán de superación cocinera de estos dos “Rodríguez de la cocina” fue el motivo del éxito. A ver si cunde el ejemplo, ¡ánimo!

Siempre que me preguntan por recetas de arroz aconsejo emplear la variedad bomba, y lo cierto es que luego me cuentan que les va de maravilla. Además, les indico que el arroz bomba es un auténtico conciliador laboral, pues permite cocinarlo de noche y al día siguiente está tanto o más rico todavía.


Quedó en casa un resto de melocotones en almíbar, por cierto muy buenos. Así que decidimos trocearlos para preparar una macedonia de frutas con las que teníamos en casa: peras, plátanos, kiwis, etc., todo ello con el almíbar de la lata. El resultado, genial. Ya sé que la macedonia de frutas no es nada original, pero creo que últimamente está un poco olvidada, y pienso que debería estar más presente en nuestras mesas, sobre todo para dar ejemplo a los niños, facilitándoles el consumo, como postre o como merienda. Y claro, alguien tiene que ponerse a cortar con mimo y paciencia.

Y para terminar, la pamplina heroica de este blog, que gracias a vosotros superó las 10.000 visitas reales como quien no quiere la cosa. Espero que su contenido os siga siendo útil, porque a mí me hace mucha ilusión.

lunes, 25 de agosto de 2008

Pack de macarrones con tomate

Vendo el lote completo, es decir, macarrones con tomate y huevos rellenos. Creo que el segundo plato es el que mejor le va al primero, por su aporte de proteínas, por lo que los considero inseparables. Podéis hacer lo que queráis, pero mi oferta incluye este pack, y hasta hoy no he recibido ninguna queja de mis queridos comensales. Y lo vendo porque además así promociono el tomate frito clásico, que es el de toda la vida.

Ingredientes para cuatro personas: para el tomate frito, 1 kg. de tomates maduros (variedad rama por ejemplo, pero buenos), 1 pimiento verde, 2 ajitos, media cebolla, sal y aceite de oliva virgen extra. Dos puñados de macarrones por persona (uso la marca Gallo, es la que me gusta) y cuatro rodajas de chorizo ibérico casero, y algo de mantequilla y sal.
Lo primero hacemos el tomate frito, sin prisa; podéis ver la receta, y reservamos. A continuación, en un hervidor ponemos abundante agua con dos cucharadas de mantequilla (no margarina), y añadimos dos puñaditos de macarrones por persona con un poco de sal, y contamos 9-10 minutos desde que empiece a hervir. Entonces, sacamos y escurrimos en un colador.
Ponemos en una cazuela de barro los macarrones escurridos y vamos añadiendo el tomate frito hasta que se cubran. Y para terminar, colocamos las tres rodajas de chorizo. Y ya, con el horno caliente, metemos la cazuela a calentar como unos 10 minutos, a fuego fuerte.

Y el segundo plato del pack, los huevos rellenos, seguramente todos sabréis su preparación: 1 huevo por persona, una lata de atún en aceite de oliva de calidad, dos cucharadas soperas del tomate frito anterior y un poco de mayonesa.

Ponemos a cocer los huevos hasta que estén duros. Los abrimos por la mitad, y extraemos las yemas, que las mezclamos con el atún de la lata y el tomate frito. Con toda esta mezcla, rellenamos los huevos y ponemos mayonesa al final. La mezcla está riquísima.

Advertencias: 1) Para hacer dieta, comer solo el plato de macarrones sin el segundo plato de huevos rellenos. 2) Lo único negativo, es que luego quedan muchos cacharros que fregar, pero es cuestión de sobrellevarlo de la mejor manera posible. 3) Es importantísimo congelar el tomate frito sobrante, que ha sido hecho con nuestras propias manos, y lleva la marca de la casa. Y 4) Se me olvidó fotografíar los huevos rellenos, y ya no existen por motivos obvios, la próxima vez la haré.

Un poco de pasta basta…

Dirán mis lectores que ya está bien de tanto salir de tapas y presumir de blog cocinilla sacrificado-casero. Y llevan razón. Pero en todos los trabajos se fuma (aunque ya hay que salir a la calle para eso), y degustar las tapas los fines de semana o cuando se pueda, es sin duda un relax, después de pasar muchas horas a la semana preocupada por el menú y sus ingredientes.

Además, no me negaréis que de estas rutas gastronómicas siempre sacamos información valiosa. Y en concreto, la visita al mercado andalusí del pasado fin de semana, nos ha permitido conocer y adquirir productos artesanos y ecológicos (quesos, miel, etc.), elaborados por pequeñas empresas aún desconocidas y que luego saboreamos en nuestra casa.

Pero la cocina siempre está presente en mi agenda, representa mi pequeño reino, y es mi primer lugar de trabajo. Y además, tras el laborioso arroz que preparé el sábado para mis tios Adela y Pepe, (arroz de verano con su gamba fresca y todo…), hay que actualizar el menú y acudir a la mesa con el trabajo hecho.

Tenía unos 2 kilos de tomates, así que para el domingo, decidí poner macarrones con tomate, aunque no tengan demasiado glamour, pero compensan sin duda el arroz del sábado. Ya habréis notado por lo que escribo que soy poco amiga de la pasta, que por cierto nunca estuvo en los menús de mi niñez. Pero no creo que sea por eso, sino porque desconfío de sus propiedades nutritivas. (Son prejuicios del cocinero, les pasa a algunos).

Para colmo, le tengo un poco de manía a los restaurantes italianos, por esas cargadísimas salsas bechamel que suelen utilizar y que me sientan fatal; por no hablar de los olores tan fuertes y artificiales que salen de sus cocinas. Bueno, supongo que también habrá buenos restaurantes italianos. En casa, los macarrones con tomate (frito por mí por supuesto) cada quince días y punto, eso es lo que hay, dictadura del cocinero que se llama (también hablaré de ella algún día)…

sábado, 23 de agosto de 2008

Mercado Andalusí en El Pópulo, Cádiz

Nuevamente se celebra el Mercado Andalusí en el barrio medieval de Cádiz, El Pópulo. Esta edición ha caído en el fin de semana del 22 al 24 de agosto, organizado por la Diputación y con la colaboración de la Asociación de Vecinos los Tres Arcos del Pópulo (con su presidente Antonio Gallardo). Casi 50 puestos forman parte de esta oferta efímera.

De ese medio centenar, 22 son de estética andalusí y 20 son de estilo medieval. En ellos, encontramos productos de alimentación, bisutería y hierbas medicinales. Gallardo, hostelero del barrio, ha sido uno de los mayores responsables de lo que hoy representa El Pópulo, que ha pasado de ser una zona deprimida y olvidada a un referente del turismo y el ocio en Cádiz. De pequeñas dimensiones, El Pópulo cuenta ya con 13 establecimientos hosteleros, todos de calidad y buen ambiente.

Este año hemos entrado muy temprano en el Mercadillo. Y lo cierto es que había muchísimo ambiente. De hecho, nos costó trabajo sacar fotografías, pues gente y tenderetes ocupaban las estrechas calles. Compramos una cestita de esparto, que me gustó para guardar en ella las bolsitas de las muchas especias frescas que compré últimamente (ya hablaremos de ellas). Y también adquirimos un pequeño queso artesano, de cabra, y de producción ecológica, hecho bajo la marca Tio Manolo, en la Finca El Hoyo, de El Ronquillo (Sevilla). Aún no lo hemos probado, pero se trata del queso joven, dentro de las especialidades que vendían.

Luego nos sentamos a tapear. En El Malagueño, todo un clásico de los locales en este barrio, pedimos unas riquísimas papas aliñás y unas salchichas al vino que estaban genial, todo ello con dos cañitas de cerveza. A continuación en La Favorita, justo enfrente, probamos unas albóndigas de espinacas y unas tostas de berenjenas, con otras dos cervecitas. Como original, esta tosta de cebollas, con jamón y queso cremoso.

A las 10,30 de la noche en El Pópulo se estaba de maravilla, no hacía ni frío ni calor (cero grados, como en Lepe). Entonces optamos por pasear un poco, y nos dirigimos a la plaza de la Catedral, donde descubrimos una Jaima muy amplia, donde nos prepararon unos tés con hierbabuena, y unos pastelillos árabes con sésamo, al que se le atribuyen propiedades afrodisíacas. Una joven pareja junto a nosotros, tras tomarlos dijeron salir corriendo antes de que se les pasara el “efecto”. Y por último, en el mismo mostrador, nos enteramos de la próxima constitución de la Asociación de Amigos de los Boleros, con origen en Cuba…. demasiao p’al cuerpo en una sola noche.

jueves, 21 de agosto de 2008

Barajas: ciento cincuenta y tres vidas

Todos los fines de semana hay víctimas de accidentes de tráfico en España. Y al escuchar los lunes en la radio de mi cocina las cifras siempre pienso en el inmenso dolor y llanto que se genera alrededor de cada fallecido, multiplicado por no sé cuantas personas que amaban o apreciaban a los fallecidos. Y también imagino cuantas ilusiones se perdieron de ver crecer y desarrollar las vidas truncadas, teniendo que afrontar soledades inesperadamente.

Ayer miércoles 20 de agosto a las 14,28 h en el aeropuerto de Barajas fueron 153 vidas, que causaron exponencialmente mucho dolor, y que se llevaron también innumerables ilusiones y el don impagable de la compañía para otras tantas personas; todo ello se aplastó con el vuelo 5022J. Desde mi cocina, a todos ellos, descansen en paz.

martes, 19 de agosto de 2008

Uva moscatel de Málaga

Una vez al año, normalmente en la primera quincena de agosto suelo encontrar –al menos en el mercado central de Cádiz- una uva moscatel procedente de Málaga, cuyo sabor se aproxima bastante a la que consumía en mi niñez. Por eso, le he hecho la foto preceptiva a los racimos. Estas uvas tienen tamaños irregulares, y entre ellas cuelgan algunas pasitas. Son muy delicadas y se estropean pronto. Su aspecto no es el mejor.

El objetivo de este post es daros a conocer que, aunque en cantidades limitadas, aún se puede disfrutar el sabor dulce de la uva moscatel, y que seguramente la podréis encontrar en algún puesto del mercado de abastos de las provincias meridionales. Posiblemente solo estarán dos semanas a la venta, pero vale la pena.

¿Es posible volver a cultivar la auténtica uva moscatel? ¿Por qué no protestamos los consumidores cuando desaparecen productos de calidad?. Como consumidora a veces me siento dependiente de una oferta general de productos de alimentación de mediocre calidad, y creo que el público se merece algo más.

Las uvas de mi ira

Yo sigo con mis nostalgias gastronómicas; recuerdo que llegado el verano mi madre compraba uvas frecuentemente, siendo una de nuestras frutas favoritas. Y a nuestra mesa llegaban en dos variedades: palomina y moscatel. La primera era redondita, transparente, tenía un sabor suave y procedía de Chiclana. La segunda, supongo que vendría de la comarca de Jerez y era más verdosa, alargada, de mayor tamaño y más brillante, y estaba riquísima.

Pasó el tiempo, y lógicamente han ido desapareciendo algunas variedades de frutas y otras menos conocidas han arribado a los mercados, ampliando la oferta frutícola. Pero el consumidor normalmente tiene o debería tener su propio archivo de sabores en la memoria, e inevitablemente compara lo nuevo con lo ya conocido. Eso me pasa a mí con la que llaman uva moscatel y que procede de Almería, que cuando la probé me llevé el gran berrinche (por no decir algo más ordinario), teniendo la sensación de que me estaban tomando el pelo.

No pretendo censurar a priori un producto originario del poniente español, ejemplo de actividad económica creadora de riqueza en la zona, pero sí creo que no deberían calificarse los productos con adjetivos ya conocidos y que llevan a la confusión y al olvido de las auténticas variedades existentes en el pasado y que fueron todo un referente en determinadas zonas del país.

Tal vez ya no sea rentable cultivar la uva para la variedad moscatel en la provincia gaditana por ejemplo, pero esta reflexión la hago extensiva a muchos otros productos, que de calidad más o menos dudosa, se anuncian como excelentes. Desde luego el consumidor necesitaría una mayor información, porque vamos perdiendo cosas buenas y nadie se ocupa de contarlo.

domingo, 17 de agosto de 2008

Barbacoa para puretas con piriñaca




Y es que los años no pasan en balde. Ayer nuestro hijo, más sus amigos y asociados, se llevaron todo el día de aquí para allá trabajando (ojalá estuvieran así siempre) para organizar su barbacoa; es decir, comprando bebida, rapiñando sombrillas olvidadas en los trasteros, revisando los frigoríficos en busca de comida, etc. Y es que las barbacoas de ahora son para los jóvenes, que organizan su macrobotellón en la arena nocturna.

Por eso, colaboramos con la causa aportando dos estupendas tortillas de patatas (con huevos ecológicos, ¡qué nivel!).También les presté un tupperware (de los que tenía ya desahuciado claro, porque nunca estoy segura de que me lo devuelvan), y les aconsejé que se llevaran un jersey…

Y nosotros, en medio de esta movida, nos limitamos a sacar alguna foto en el paseo marítimo y a preparar esta barbacoa en casa (con el sol fuera claro), que consta del siguiente menú para cuatro personas:

4 doraditas de la bahía (de unos 400 g cada una) y dos kilos y medio de sal gorda. Las preparamos en el horno a la sal. Para ello, calenté el horno a 250º durante unos quince minutos más o menos, al tiempo que iba preparando la bandeja del horno con la sal, las doradas encima y sal de nuevo hasta cubrirlas por completo. Con el horno a punto, introduje la bandeja y bajé la temperatura a 180º, durante unos 15-20 minutos (mi pescadero me aconsejó este tiempo dado el tamaño del pescado). Tras el tiempo, se dejan un rato dentro del horno ya apagado, pues eso les da su punto.

Para acompañar al pescado a la sal, os presento a la piriñaca, que no es ni más ni menos que el picadillo gaditano, y que está elaborado con tomate, pimiento, cebolleta, sal, vinagre y aceite. No me negaréis que el nombre tiene una gran personalidad. La piriñaca es la compañera inseparable de las caballas a la plancha que tanto se saborean en el barrio de La Viña, junto a la playa de la Caleta, donde se pescan.

No hay nada como adaptarse a los tiempos y a las edades. Y las barbacoas nocturnas del Carranza ya no son lo que eran. Pero los puretas al fin y al cabo somos defensores de comer sano y, claro, de comer en casa. ¡Puretas del mundo, uníos!

(¿Sabiáis que a estas doradas pequeñas las llamamos zapatillas en Cádiz?)

Barbacoas del Carranza en Cádiz de ayer y de hoy

Puente de agosto: tras la final del Trofeo Carranza, (Sevilla-Cádiz CF), se celebraron las barbacoas en la playa supuestamente “bajo control”, acotándose la zona permitida para esta actividad tan poco respetuosa con el medio ambiente. Pero el asunto ya se le fue de las manos al Ayuntamiento, culpable además de propiciar su éxito.

No sé exactamente cuando comenzaron las barbacoas del Trofeo. Sí recuerdo que de pequeña, tras la final del más famoso de los torneos veraniegos de fútbol, se montaba un escenario sobre la arena en el módulo central de la playa, donde actuaban las agrupaciones carnavalescas como fin de fiesta, y punto, pues era en domingo y la gente tenía que regresar a sus destinos.

También confieso como no hace mucho a todos nos hacía gracia el ambiente de las barbacoas: he visto familias enteras sentadas en un sofá –entre otros decorados- alrededor de una mesa alargada, cubierta con un mantel de cuadros y con dos candelabros. Arte gaditano, -decíamos-, pero todos esos enseres eran abandonados luego en la arena, con lo que la playa entre tanta basura se hacía insufrible al día siguiente, a pesar de los servicios de limpieza. Y nadie recriminaba esta conducta.

Como blog cocinilla y autocrítico, solo nos queda comentar que las barbacoas de antes eran más de comer y menos de beber: filetes empanados en casa, tortillas de patatas artesanas, caballitas, picadillos fresquitos con buen aceite, el pan comprado en el barrio y el tinto con casera, acompañaban al planchado de filetes y chorizos grasientos para equilibrar. Hoy la cosa ha derivado en un macrobotellón juvenil de parcelaciones nocturnas.

Más de 200 voluntarios entregaron bolsas para la basura, y la policía local expulsó sin compasión a los barbacoeños de su paraíso gadita a las 6.30 de la madrugada, para permitir limpiar a fondo la playa. Como en todas las cosas, hay que aplicar el sentido común en estas masificaciones. Solo espero que la gente tome conciencia, la playa de Cádiz lo merece.



(Pero yo no me perdí la final del Trofeo, viendo el Cádiz-Sevilla, y a pesar de la derrota, aplaudimos, hicimos la ola y disfrutamos en amarillo). ¡Ese Cadi oé!




viernes, 15 de agosto de 2008

Las verduras a la plancha: mérito de Murcia

Tengo bastantes fotos y recetas para publicar en el blog, así como cantidad de temas de los que me gustaría hablar. Pero hoy, que la cosa va de crisis y de sencillez y precios, quiero llamar la atención sobre el placer de una buena parrillada de verduras, como ésta de la foto, que tuve el gusto de probar en el viaje de hace unos meses a la comunidad murciana.

Las verduras más indicadas para esta parrillada son: berenjenas, calabacines, pimientos rojos de asar, cebollas, y espárragos, cortados en rodajas. Todo ello, sobre una plancha bien caliente, con un aceite de oliva virgen extra, y con un grupo de comensales que ronde las 4-6 personas, de manera que podamos asar y consumir toda la verdura de forma variada, disfrutando de su sabor y sabiendo la bondad de sus propiedades. Los productos necesitan su tiempo para estar en su punto.

Y aprovecho para enviar un cariñoso saludo a los murcianos, felicitarles por su vocación huertana y por el protagonismo verdulero que conceden a sus platos. Y también un recuerdo a un gran profesional de la gastronomía y natural de Cartagena, Juan Moreno Gómez, (Juan Caracoles), cuyo blog también hemos enlazado al nuestro.

Espero que en las muchas barbacoas que se organizan entre amigos se cuente con las verduras variadas a la parrilla, riquísimas y sanísimas. ¡Vivan las verduras!